CORPORALIDAD
“No
se trata de un dato inicial, ni de una entidad biológica o física, es el
resultado y al mismo tiempo el requisito de una ajustada relación entre el
individuo y su medio”
WALLON.
El
esquema corporal se define como la imagen personal que tenemos de nuestro
cuerpo, y se entiende que para su estructuración existen periodos; la primera
comprende los dos primeros años de vida del niño, es cuando el infante domina y
explora segmentos y extremidades de su cuerpo, para la edad de 4 años el niño
explora el mundo de manera kinestésica, para los 5 a 7 años se comprende que en
el niño se establece la noción progresiva del “propio cuerpo”, conoce y domina
partes básicas de su cuerpo, reconoce sus brazos, sus piernas, su cabeza, ojos,
boca etc, y es cuando comienza a identificarse como un niño o niña aunque
realmente no comprende el porqué de esos conceptos.
Existen
3 esenciales factores que intervienen en la estructuración del esquema y
conciencia corporal, estos factores guardan estrecha relación entre sí.
Percepción:
Se entiende que el cuerpo es el medio por el cual se adquiere conciencia del
mundo, cabe mencionar la gran importancia que tiene el medio educativo, ya que
representa un espacio donde el niño puede conocer y expresarse, de igual manera
donde asimila expresiones y movimientos que observa o que son directamente
hacia a él, esto mediante la utilización de su cuerpo (la vista, audición, el
tacto, piernas y brazos) al mismo tiempo que adquiere experiencias a través de
los juegos y las actividades que contempla educación física.
Motricidad:
los actos más usuales que ejerce el niño en la vida diaria son llamados
esquemas motores, ya sea tener un objetivo y pretender agarrar, soltar, lanzar,
correr hacia a ella o caminar hacia el objetivo, y en ellas entendemos como
dificultades la torpeza, incoordinación y la lentitud. Estas dificultades
indican que no existe completa estructuración del esquema corporal, puesto que
no se ejerce pleno control en las partes del cuerpo.
Relación
con los demás: Es el tercer factor que se contempla, en esta se ven reflejadas
la percepción, motricidad, relajación y respiración, sin embargo recae mayor
importancia en la expresión y formas de interactuar del niño, ya sea en el
hogar o en espacios educativos, el niño en cada momento ejerce movimientos,
independientemente que estos sean referidos a motricidad fina o gruesa. El
movimiento se ve implicado en el proceso de aprendizaje y en nuestro desarrollo
personal y social, al momento de escribir, de mover, bajar o subir la cabeza
para mirar una palabra u oraciones, cuando se necesite expresar alguna
necesidad de manera oral se refleja el movimiento que ejerce el aparato fonoarticulador, para poder saciar las necesidades
básicas como humanos y saciar algunas que soliciten la participación de otros
(convivencia) se observa el movimiento y el dominio de cada parte del cuerpo.
La
relajación y la respiración se ven vinculadas con el lenguaje y con el
descanso, siendo necesarios después de actividades que realizamos en la vida
diaria o diversas disciplinas que requieren esfuerzo físico, también se ven ligadas a los estados emocionales, estas a su vez con la expresión. La
adecuada respiración regula el oxigeno y el dióxido de carbono en la sangre
cabe mencionar que se refiere también a un trabajo muscular (inspiración,
espiración, apnea y disnea), la
relajación es una conducta fisiológica, referida a los órganos internos y a su
funcionamiento, también es una capacidad que se aprende y como objetivo tiene distender los grupos
musculares.
Hasta
este punto hemos analizado como el esquema que tenemos de nuestro cuerpo y las
diversas habilidades que hemos desarrollo y adaptado en coordinación con el
contexto, se ven fundamentadas en la motricidad, y que nuestro cuerpo se
mantiene en constante movimiento a pesar que determinamos tiempos para descansar
o dormir, puesto que existe movimiento interior por parte de nuestros órganos.


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